¿Visión de Águila o de Pollo?


¿Has notado que los pollos que viven prácticamente en el piso, mantienen su mirada hacia abajo gran parte del tiempo? Además, los pollos parecen estar en un constante ataque de nervios. En cambio las águilas casi no bajan salvo para cazar, ellas están en un estado de “calmada alerta” y vuelan elegantes, casi sin esfuerzo, pues en las alturas donde están, pueden aprovechar las corrientes de aire.

Muchas veces nos metemos tanto en nuestros problemas, o en lo cotidiano que nos quedamos con la visión del pollo, puesta en el piso, solo en el momento que estamos viviendo, perdiendo la visión o la mirada de todo nuestro entorno, de todo aquello que está más allá de nosotros mismos.

Si hoy pudiéramos despegar la mirada del piso, de nuestra rutina y pudiéramos levantar la vista solo para ver lo que hay a nuestro alrededor, si pudiéramos dejarnos maravillar por todo lo que hay, luego nacería en nosotros el deseo de conocer más, de tener más.

Y aunque el piso siga estando cerca, nuestra mirada ya no estaría más fija en él, nos aventuraríamos a más lugares, treparíamos más alto; solo para poder ver más. Y al conocer más comprenderíamos que somos parte de eso que tanto admiramos, que hay en nosotros un componente que nos hace capaces de lo insospechado.

Y entonces, y sólo entonces seremos como las águilas, que se mantienen en las alturas con una visión amplia del mundo, con un vuelo hermoso y sosegado; con el viento a favor.

¡Empecemos ya a mirar hacia arriba!

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Timoteo - Biblia


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